190%

Recaudado 9.520 €

Objetivo 5.000 €

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Reto finalizado

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Los niños becados Dilan, Alba, David y Juan, junto a sus padres y familiares han recibido a los tres hermanos Gómez Beser al finalizar uno de sus últimos entrenamientos, antes de afrontar a nado el cruce del Estrecho de Gibraltar en los próximos días. En el emotivo acto, celebrado en la orilla de la playa portuense de Valdelgrana, los niños becados y sus familiares quisieron así apoyar la iniciativa solidaria de los hermanos Gómez Beser, Eduardo, Joaquín y Mariano, que cruzarán a nado el Estrecho de Gibraltar como reto solidario para conseguir fondos para las cinco Becas Ictus Infantil de Cáritas Diocesana de Jerez y el Instituto Chárbel de Jerez.

Todo lo que se recaude con este reto irá directa e íntegramente a la cuenta que Cáritas Diocesana de Jerez tiene para financiar las becas que financian el tratamiento neurorrehabilitador de los niños Dilan (4 años), Alba (4 años), David (4 años), Juan (5 años) y Lucía (2 años), que han sufrido daño cerebral adquirido (DCA). "Queremos que vuelvan a correr y a jugar con sus amigos, con la mayor calidad de vida posible".

Los tres hermanos Gómez Beser, de 40, 41 y 43 años, cruzarán a nado la distancia que separa Europa de África por el Estrecho, desde Tarifa a Punta Cires. Afrontan este reto como parte de la responsabilidad social de la empresa que dirigen y “porque tenemos un compromiso personal de sensibilizar sobre la necesidad de rehabilitación tras sufrir un ictus o un DCA, y más tratándose de niños, porque eso les va a permitir, en la medida de lo posible, reincorporarse a su vida cotidiana”.

 

CARITAS DIOCESANA DE JEREZ-BECAS ICTUS INFANTIL

CARITAS DIOCESANA DE JEREZ-BECAS ICTUS INFANTIL

El Proyecto Ictus Infantil 2019 de Cáritas Diocesana, contempla el tratamiento de neurorrehabilitación de niños que han sufrido un ictus o daño cerebral adquirido (DCA), en el Instituto Chárbel de Neurorrehabilitación. Las becas se otorgan a niños de hasta 14 años con la enfermedad descrita, cuyas familias carecen de los recursos económicos suficientes para poder sufragar los gastos derivados del tratamiento.

Cáritas tiene entre sus objetivos la defensa y el cuidado de la infancia. Para lograrlo, tiene suscrito un convenio con el Instituto Chárbel de Neurorrehabilitación para desarrollar el Proyecto Becas Ictus Infantil, que contempla que los niños que presentan patologías derivadas de dichas enfermedades, reciban las terapias necesarias en el mencionado Instituto, que aplicará a dichos tratamientos tarifas a precio de coste. El tratamiento es personalizado y multidisciplinar (fisioterapia, neuropsicología, logopedia, rehabilitación y terapia ocupacional) para procurar a los niños una mejoría notable o normalización de sus procesos neurocognitivos y de sus déficits físicos.

Cáritas es la única organización que gestiona las becas Ictus Infantil, cuya dotación está depositada en la cuenta corriente abierta para tal fin. Este año se han concedido cuatro becas a los niños: Alba (4 años), Dilan (4 años), David (8 años), Juan (5 años) y Lucía (2 años).

NUESTROS CINCO PEQUEÑOS GRANDES LUCHADORES

ALBA tiene 4 años. En marzo de 2016, se cayó por la ventana desde la tercera planta de un piso. Sufrió politraumatismo craneoencefálico, edema pulmonar, rotura hepática y diferentes fracturas óseas.

Pasó más de cuatro semanas en el Hospital Puerta del Mar de Cádiz debatiéndose entre la vida y la muerte. Sus padres decidieron el día que salió del hospital que Alba tenía que luchar por recobrar mucho de lo que había perdido en el accidente. En ese momento comenzó un largo proceso de rehabilitación neuropsicológica en el Instituto Chárbel.

Tiene una afectación física, neurocognitiva, del lenguaje y la deglución severos y por eso recibe diversos tratamientos rehabilitadores. Los padres de Alba lideran campañas de crowdfunding social. Con lo que recaudan y la mitad de la beca que le ha concedido el Proyecto Ictus Infantil, Alba se va recuperando de las terribles secuelas del accidente.

DILAN tiene 4 años y padece Daño Cerebral severo. Antes de empezar el tratamiento de terapia neurocognitiva, no se mantenía sentado ni tenía control sobre la deglución. Tenía un nivel de afectación física, del lenguaje y la deglución severos.

Ahora tiene una comprensión mayor cuando le hablan, se sienta y comienza a comer sólidos. Por eso puede ir al colegio en su localidad, Chipiona. Cursa Educación Infantil y está integrado en una clase con niños de su edad. Necesita el refuerzo de un profesor de apoyo, pero “todo el esfuerzo y las lágrimas de los primeros meses de tratamiento han merecido la pena”, dicen Alicia y Jonathan, los padres de Dilan.

Además de los diferentes tratamientos de neurorrehabilitación que recibe en Chárbel, Dilan va a la piscina y recibe clases de equitación.

DAVID tiene 8 años. En julio de 2017 sufrió un desgraciado accidente en un camping de El Puerto donde disfrutaba del verano con su familia. Su cerebro estuvo 5 minutos sin recibir oxígeno. Pasó quince días en coma inducido en la UCI y 60 días ingresado en el Hospital de Cádiz. Su diagnóstico: encefalopatía hipóxico-isquémica.

Después de que los neurólogos del Hospital de Cádiz salvaran su vida, comenzó a recibir tratamiento neurocognitivo, logopédico, fisioterapia neurológica y terapia ocupacional en el Instituto Chárbel. David se salvó, pero ni veía, ni hablaba ni caminaba. Había perdido toda la memoria anterior al accidente, incluida la capacidad para leer y escribir que ya tenía.

David aprendió a andar y recobró la vista. Este año ha vuelto al colegio. Tiene todavía algunas secuelas neurocognitivas y en el lenguaje y por eso sigue recibiendo tratamiento y ha sido becado por el Proyecto Ictus Infantil.

JUAN tiene 5 años. En octubre del año pasado, se cayó de un caballo y sufrió traumatismo craneoencefálico que lo mantuvo 20 días en la UCI. Con un pronóstico muy desfavorable, Juan se fue recuperando hasta que lo pasaron a planta en el Hospital Puerta del Mar, donde estuvo más de un mes.

Cuando obtuvo el alta hospitalaria comenzó la rehabilitación neurológica en el Instituto Chárbel. Las dos mayores secuelas del accidente que había que tratar eran la pérdida de la memoria a corto plazo y el control de las emociones porque “vive sin filtros, cualquier cosa le produce una alegría extrema o una tristeza absoluta”, afirman sus padres.

Juan va al colegio, en el que había comenzado el curso en Alcalá de los Gazules, durante una hora al día. A ese lo llama el “cole de los amigos”. El resto del tiempo lo pasa en su “cole de Jerez”, en Chárbel, donde se está recuperando satisfactoriamente de las secuelas del accidente.

LUCÍA tiene dos años. En septiembre de 2018, con solo 13 meses, le detectaron un tumor cerebral, del que la operaron de urgencia en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla.

Estuvo nueve horas en quirófano. Respondió muy bien a la operación, despertó enseguida y comenzó a respirar por sí misma, algo poco corriente dada la gravedad del caso. Un mes después le dieron el alta. Pero la herida no cerraba y el líquido cefalorraquídeo salía de su pequeña cabeza de forma incesante. En el hospital tardaron tres meses y medio en controlar esos problemas de cicatrización, en los que Lucía pasó por quirófano cada semana y media. Le pusieron una válvula, luego otra, luego un drenaje externo, luego otro lumbar con maquinaria para drenaje. Este último permitió que la sutura resistiera y no se abriera la herida.

Pero en enero pasado, una microbacteria adquirida en quirófano se hizo fuerte en la herida y obligó a que Lucía tuviera que soportar varios ciclos de antibióticos. Pero Lucía es una pequeña feliz, que sonríe a todos y que enamoró a todo el personal del Virgen del Rocío que la trató durante tantos meses. Allí, su madre Luisa no dejó de llevarla al cole y al cíber aula del hospital, donde era como “una esponjita, disfrutando y aprendiendo”. Y tampoco dejó de darle el pecho, el mejor tranquilizante para Lucía en los peores momentos.

Casi un año después de que se le detectara el tumor, Lucía va mejorando y ya sólo le queda un punto de la cabeza por cicatrizar. Está becada por el Proyecto Ictus Infantil y tratada en Chárbel del DCA que le ha dejado la hidrocefalia aguda obstructiva, y que se concreta en afectación física (hemiparesia izquierda) y neurocognitiva. “Ella es la que nos ha dado fuerzas para seguir todo este tiempo, con su alegría, con sus ganas de vivir, de conocer, de aprender, de jugar, incluso, en los peores momentos”, afirma su familia.

 

 

 

 

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