Héroes de carne y hueso

Héroes de carne y hueso

“Me llamo Anabel, tengo 41 años y estoy afectada de Esclerosis Múltiple Recurrente Recidivante. Este año 2020 hará 10 años del diagnóstico y voy a celebrarlo echándole un pulso de los buenos.”

Fallo en el habla, falta de movilidad en el brazo derecho, después en la pierna derecha, atragantamientos comiendo… Esos fueron los primeros síntomas que se me manifestaron repentinamente hace ya casi 10 años. Por aquel entonces yo tenía 32 años, y mi hija tan sólo 8 años. Como los demás no notaban nada llegué a pensar que eran imaginaciones mías y no fui al médico hasta pasado un mes de haber detectado que algo no iba bien. En la primera visita ya no me dejaron salir, me ingresaron y empezó para mí un vía crucis de pruebas médicas.

Después de muchas pruebas, analíticas diarias, electros… una resonancia y punción lumbar nos dió el diagnóstico: ESCLEROSIS MÚLTIPLE (EM). Es gracioso porque fue un alivio conocer la noticia, de ésto no me iba a morir, iban a dejar de hacerme pruebas desagradables y dolorosas y por fin podía volver a casa con mi marido y mi hija bajo un estricto tratamiento de cortisona.

Durante años la Esclerosis Múltiple fue eso, brotes esporádicos, unos días con muletas, y vuelta a la vida normal. No obstante confieso que me ayudó mucho a mi recuperación un poco de apoyo psicológico.

Un buen día mi hermano me habló de una carrera solidaria que se iba a realizar en la Casa de Campo para la investigación de la EM. Al principio me pareció una locura porque nunca he sido deportista, pero me convenció y empecé a entrenar por mi cuenta. Llegó el día de la carrera, y la corrí, vi a otros afectados y me encantó. Desde entonces no falto a mi cita el último sábado de cada mes de mayo. Como quería volver a sentir la adrenalina de esa línea de salida continué entrenando y me apunté a más retos deportivos. Mejoraba cada vez más y mi cuerpo estaba cambiando, me encontraba mejor que nunca, llena de energía, y sobretodo no me sentía enferma. Hasta que sufrí un nuevo brote más agresivo…me tuvieron que ingresar y probar nuevos tratamientos. Al salir del hospital apenas tenía fuerzas para caminar, me encontraba muy cansada, perdía el equilibrio con facilidad y mis piernas no me sostenían, estuve un mes en silla de ruedas y se me cayó el mundo encima.

Me costó dos años de terapia psicológica volver a sonreír, hasta que acudí a AMDEN (Asociación de Esclerosis Múltiple de Móstoles) que me ayudaron a salir del pozo en el que me encontraba. Al principio lo pasaba fatal en la sala de espera, pues me enfrentaba a la realidad de otros afectados de EM que me costaba afrontar. Ahora puedo decir que tengo un montón de amigos y compañeros, cada uno tenemos nuestra “tarita” pero nos reímos un montón juntos.

El año 2019 me dieron la buena noticia de que la resonancia estaba bien, no había nuevas lesiones, habíamos logrado frenar la enfermedad. Tenía que celebrarlo a lo grande, así que se me ocurrió correr la maratón a favor de una causa social. Empecé a escribir mi reto solidario en migranodearena y al buscar el beneficiario de la campaña de crowdfunding, ¡oh sorpresa!, podía hacerlo a favor de AMDEN. Gracias a migranodearena he podido devolverles el favor. ¡La maratón suponía un doble reto, correr los 42 km, y conseguir recaudar 1000 euros. ¡El segundo reto ya lo he superado y con nota!

Muchas veces cuando afectados de EM me decían que la enfermedad les había traído cosas buenas pensaba que estaban locos. Ahora creo que todo pasa por algo, hay quienes necesitamos este tipo de aprendizaje porque de otra manera no conseguiríamos darnos cuenta de muchas cosas. Personalmente a la Esclerosis Múltiple le tengo que agradecer el ser más consciente de lo que necesita mi cuerpo para estar bien, hace que el “Mens sana in corpore sano” sea algo más que una bonita frase para tatuarse. Gracias a la Esclerosis Múltiple miro la vida de una manera muy distinta, vivo cada día y celebro cada pequeño logro que consigo. Además no correría ni hubiera hecho retos deportivos ni retos solidarios si no hubiera sido por esta compañera de viaje.

Ahora mi batalla es hacer que la gente conozca la enfermedad, que sean conscientes que hay discapacidades invisibles para el ojo humano pero que incapacitan mucho. Quiero dar un mensaje de esperanza a los enfermos, hay que luchar, intentar potenciar las facultades que vamos perdiendo y cumplir el compromiso de ser constantes, celebrar cada pequeña victoria, cada mínima mejora. Tenemos la suerte de vivir la vida más intensamente, porque nadie mejor que nosotros sabe lo efímera que es la vida y lo rápido que puede cambiar el guión.

Y a los que corréis y estáis sanos os animo a dedicar vuestros retos deportivos a una causa social, yo desde luego lo continuaré haciendo. Próximo objetivo: acabar la Maratón de Madrid.